Estamos absolutamente bombardeados por la publicidad, los influencers, la televisión y las redes para tener un cuerpo escultural. Todos quisiéramos tener nuestro cuerpo armonioso, sano, balanceado y esbelto. Sin embargo, creo que a las fórmulas y estrategias propuestas en su gran mayoría les hace falta el componente más importante. Un cuerpo sano y armonioso no se logra con una serie de tips y tácticas superficiales y simplistas, tampoco con dietas estrictas y pastillas milagrosas. El factor más potente está revisando la conexión crucial y determinante entre ese cuerpo deseado como resultado y reflejo de un trabajo interno profundo.
Las personas suelen creer que mantenerse en forma viene de esfuerzos enormes, importantes sacrificios y una forma de comer muy restrictiva, cuando en realidad es perfectamente sostenible y disfrutable cuando se tienen hábitos coherentes.
La mentalidad lo determina todo
Al igual que en prácticamente todas las áreas de la vida, la diferencia de lo que logramos o no radica en la mentalidad que se sostiene. Es nuestro centro de mando para todo lo que materializamos y por supuesto el cuerpo no es la excepción. Tú decides de qué te alimentas, qué haces con él, cómo decides tratarte, cuidarte. La dificultad es que elegir las opciones que más nos cuidan normalmente no son las más populares ni las más fáciles. Decidir hacer ejercicio regularmente, seleccionar los alimentos desde la consciencia, aprender a cocinar y proponernos a actuar con determinación y disciplina suelen ser opciones que solo personas con fortaleza mental elevada encarnan con soltura.
Es por eso que una vida sana se vuelve automática y sin esfuerzo para quien tiene su mente clara y en orden. Las fórmulas rápidas no son sostenibles en el tiempo, las cirugías estéticas, medidas cortoplacistas u otras con fármacos que incluso ponen en riesgo tu vida, no están abordando el problema de raíz. Si tus hábitos no tienen cambios de por medio, determinados por los cambios en tu mentalidad, tu cuerpo volverá a reflejar su estado anterior y a veces incluso, se puede empeorar solo porque simplemente te rindes en el camino y ya te has fallado a ti mismo tantas veces, que tu autoconfianza se destruye y ya no te crees capaz de tomar decisiones diferentes.
El comienzo no es claro, pero tampoco necesitas que lo sea
Una vez que quieres comenzar a cuidarte más y te has propuesto el objetivo de manera clara, es muy posible que no sepas por dónde empezar, que no tengamos el conocimiento más completo de nutrición, entrenamiento físico o mental. Pero, solo el hecho de tener la determinación de cuidarte ya es el primer paso y el más importante para empezar a acercarte y explorar las fuentes de conocimiento que te permitan avanzar. Puedes comenzar leyendo libros sobre nutrición; bienestar, crecimiento personal, a la par de seguir en redes a expertos que expliquen técnicas para hacer ejercicio correctamente, cómo balancear los entrenamientos y que te motiven y te inspiren. Míralo como una siembra de cada día, que poco a poco se convierten en meses y cuando menos te das cuenta, el ejercicio y la nutrición saludable ya está instalado cómodamente en tu vida.
Cuando logras verlo desde el disfrute y a sentirte a gusto con la idea de que es un proceso de largo plazo, es muy común que se desarrolle un gusto muy genuino por no dejar de hacer ejercicio. Comer comida rápida seguido empieza también a sentirse incoherente con el autocuidado y se empieza a rechazar esas opciones más que antes sin tanto esfuerzo de por medio. Sin proponerse dietas estrictas ni rutinas descabelladas, el estilo de vida deseado, cuerpo y salud se va construyendo, pero no desde el autocastigo, la autoexigencia o la presión excesiva, sino desde el auténtico amor por sí mismo que buscas alinear de todas las formas, y por supuesto el cuerpo es simplemente un reflejo más de ello.
En mi caso, noté como ser coherente con lo que piensas se materializa rápidamente en tus propios antojos y tus elecciones del día a día, empiezan a ser muy claras y sanas. Mi cuerpo empezó a comunicarme su nuevo estado, me mostraba una y otra vez ser intolerante al azúcar, al exceso de fritos, de comida ultra procesada, de harinas. Me pedía comida balanceada y de buena calidad. Negar una gaseosa o alcohol en un evento o restaurante se volvió algo completamente natural y deseado, inmediatamente leía mi cuerpo cuando no lo escuchaba y veía cómo se inflamaba; los dolores de cabeza y propios del desbalance hormonal llegaban rápidamente, justo como lo describe la literatura sobre nutrición que detalla cómo al producir en exceso insulina todo tu sistema hormonal se descompensa y por ende se manifiesta en múltiples síntomas metabólicos. Tener a la mano ese conocimiento de medicina funcional como lo es el libro del doctor Carlos Jaramillo en «El milagro metabólico», me ayudó muchísimo a que pudiera entender el funcionamiento interno del cuerpo, y por qué me la pasaba toda una vida atentando contra él sin haberme percatado en lo más mínimo de ello. Otro libro que me inspiró al inicio fue «Belleza Natural» de Catalina Aristizábal, ella te contagia de manera tan amorosa de un estilo de vida enfocado en el bienestar, que me parece que son el tipo de influencias que realmente aportan valor a tu vida, formas de vivir que en un inicio no tenías en tu radar y que terminan cambiando por completo tu vida.
Los propios hallazgos en el día a día van confirmando además todo ese conocimiento que uno va adquiriendo, y me dio la certeza de que todo partía de la comprensión del funcionamiento de nuestro cuerpo y mente para poder que se tomen las decisiones desde la conciencia, desde la certeza de lo que es mejor, sin remordimientos.
Lo que en un principio no sabía cómo abordarlo, hoy puedo entender que solo con comenzar tomando la firme decisión de un verdadero bienestar, los escalones se van desbloqueando por mera atracción energética, cada que se avanza un paso, se va iluminando el siguiente. Se va llegando a esos libros, a ese contenido que necesitas, a esas personas, lugares, y así se va formando tu kit de herramientas que te permite avanzar en lo que realmente conforma un cuerpo sano. Sin todas esas herramientas que decidí empezar a entender y conocer, yo hoy no tendría la mentalidad y conocimiento para que mis hábitos fueran sostenibles, ni el entendimiento de lo que hay detrás de cada “tip saludable”, comprendiendo el funcionamiento de nuestro cuerpo, nuestra anatomía, la conexión ineludible de nuestra fortaleza mental con nuestro reflejo físico.
Por eso es importante el aprendizaje a la par de desarrollo personal, porque no hay manera de que una persona gobernada por sus miedos, limitaciones y falta de autoconfianza, pueda sostener en el tiempo dietas y rutinas estructuradas para lograr un estilo de vida desde el bienestar. La forma más efectiva para que ese estilo de vida sea sostenible es cuando tienes la claridad interna, mental y emocional de lo que eres, mereces y te sientes verdaderamente capaz.

Deja un comentario